En la actualidad el arte ha sido parte de la evolución de la historia de la humanidad donde recurre a las emociones de cada individuo y al intelecto a la hora de crear obras que tiene caracteristicas particulares como su estética, la integración de diversas técnicas (la acuarela, el óleo, pastel, etc.), el uso de colores y fundamentalmente la perspectiva de cada artista al crear una sensación profunda donde de cierto modo no existe un conocimiento absoluto o una respuesta correcta dado que estas resultan ser significativamente abiertas a la interpretación de cada espectador o público propio. Este texto se basará en el artista español Salvador Dali, un ser incomprendido quien logró crear obras de arte abstractas, las cuales a simple vista era muy dificil de comprender tratando de captar determinadas situaciones por medio de una visión desprejuiciada, su enorme capacidad de trabajo generado por su personalidad tan peculiar ( lo paranoico e irracional se somete a la lucidez interpretativa y la misma critica) especialmente extrae de lo más profundo de sus pensamientos los aspectos más ocultos de su vida erótica, donde su vida y obra llegaron a ser la misma cosa y acabó siendo un showman obsesionado por promocionarse a sí mismo (Calvo, 2016)
Bajo el propósito de retomar las obras de Salvador Dali existen diversas formas de estudiar una obra de arte, entre ellas la semiología que es según Vidales, C.E. (2008) “ una teoría la cual describe los procesos de comunicación no en términos de intercambio de mensajes, sino en términos de producción de sentido, de acción de los signos, de semiosis, de procesos de producción de significado, de sistemas de significación, de procesos culturales o de intercambios simbólicos, todo”. A partir de esto, se trabajará desde la semiótica de Pierce que proporciona una teoría general del significado y la representación es por esto se desarrolla considerando tres elementos: el intérprete, los signos y el objeto. Por un lado, el objeto viene siendo la parte de la realidad de la cual el representamen trata de dar cuenta (las diversas formas y figuras de la pintura). En el caso del signo o el mismo representamen es algo que, para alguien, representa o se refiere a algo en algún aspecto o carácter. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o, tal vez, un signo aún más desarrollado (Pierce, 1974/2015). Y por último, el interpretante, no refiere al receptor del Signo, sino en este caso a la cognición de alguna mente que establece una relación triádica con los términos del proceso semiótico como tal.
A continuación, se realiza el análisis de las obras elegidas con el fin de entender como Salvador Dalí plasmó su forma de ver el mundo en sus cuadros a partir de la perspectiva que tenia del mundo, teniendo en cuenta el movimiento al que pertenecía, el Surrealismo, un movimiento cultural (literario al principio) que bebía de las fuentes del psicoanálisis y explotaba todo el potencial del mundo onírico como reflejo del subconsciente y alejado de cualquier realidad física (Delgado, 2019). A la hora de analizar minuciosamente las 3 obras de este estilo del movimiento surrealista se tendrán aspectos claves como la descripción de cada uno y los diferentes símbolos involucrados allí a partir de la semiología de Pearce.
La primera obra que va a ser analizada es “La persistencia de la memoria” la cual fue pintada en el año 1931 realizada mediante la técnica de óleo sobre lienzo ( mezcla de pigmentos con aglutinante a base de aceites) donde es posible ver un paisaje rodeado de un mar y atrás una formación rocosa, en el centro se puede ver una extraña figura que se diluye en la oscuridad de una playa desierta, esta imagen es un lenguaje especifico que exalta los objetos donde por medio de los símbolos particularmente los relojes posee marcas que distorsionan el paso de los segundos al derretirse en representación de la noción de temporalidad y memoria, los signos percibidos tanto al interior como fuera del cuadro corresponden a una determinada percepción visual que “tiene su objeto y su interpretante siendo este último lo que el signo produce en esa cuasimente que es el intérprete, determinando en él un sentimiento, un acto o un signo, determinación que constituye el interpretante” (Canoa, 1992) en este caso poco convencional a partir de una duda sobre el propio objeto y su función. A partir de este modelo semiológico de Pierce, su pensamiento representa la percepción del tiempo y el espacio como lenta y sombría cada vez que las agujas del reloj marcan un segundo exacto, el contenido de sentido vinculado a una expresión: la distorsión del tiempo y su verdadero significado.
Esta obra titulada “ La tentación de San Antonio” del año 1946 representa el desgaste de un obsoleto hombre en cueros que sostiene un crucifijo ante un caballo de pelaje fino y largo, de piernas grandes acompañado de elefantes cargando exuberantes tronos lo cual, aplicando la semiótica de Charles Pierce, se pudo evidenciar como el signo que puede expresar algo sobre el objeto, con tal de que dicho objeto ya esté conocido por el intérprete mediante experiencia colateral (experiencia creada a partir de otros signos, que son siempre anteriores) en este caso es dios, el cual es representado por medio de los elefantes (siendo estos los objetos). El cuadro causa confusión al interprete que contempla una primera semiosis, el objeto requiere de una serie o de un conjunto de otros interpretantes (definiciones), que a su vez es el efecto del signo que produce o puede producir en una mente a la hora de entender por ejemplo un determinado dilema (en este caso es saber quién es dios), se cuestiona a la religión cristiana y su forma de ver a dios por lo tanto la referencia entre un signo y su objeto es indicial si el signo realmente se ve afectado por el objeto (Everaert-Desmedt, 2004). Cabe aclarar por la variabilidad y complejidad en algunos signos del arte, este posee en potencia múltiples connotaciones que se hacen interpretantes de acuerdo con estrategias que utiliza el receptor ( observador de la obra) al descodificarlo y bien trata de acercarse a la pintura mediante el establecimiento mediante relaciones que en definitiva se concreten en un acto de la interpretación real: Dali tiene una visión del mundo que en parte se contrapone a la visión cristiana y un impacto en el subconsciente de un entorno sombrío en medio de las fuertes tormentas.
Se puede evidenciar como Dalí intenta recrear una escena de aprecio entre un hombre y un bebe, el titulo nos da un indicio que la sensación que posee el autor sobre levantar un bebe es igual que cuando una persona toma una bebida de una botella (muy probablemente el autor se refiera a una botella de alcohol). Las texturas de la obra reflejan una técnica de pintura suave y concisa resaltado por colores del espectro cromático tradicional (el naranja, amarillo y diferentes tonalidades de azul con negro) distribuyendo los cuerpos dentro del espacio de manera que conformen una armonía de conjunto. Según la concepción tríadica de Pierce, se pudo hallar que el signo vendría siendo el amor, el cual se da a conocer por medio del objeto que en este caso es la acción, generando que la concepción del amor del interpretante sea diferente (en este caso la obra invita a reflexionar sobre el amor que cada individuo siente). Asimismo, podemos decir que la concepción e interpretante de la palabra “amor” por parte del autor es la figura del padre levantando y abrazando al pequeño niño, ya que para Dalí este sentimiento se podía ver reflejado tanto en un ser humano como en una persona.
En conclusión, podemos establecer que Salvador Dalí tenía una visión retorcida de la realidad. Esto lo podemos evidenciar en sus pinturas ya que aplicando un análisis del modelo semiológico de Pierce nos podemos percatar de algunos rasgos los cuales se le puede dar una interpretación, ayudándonos a comprender su visión en cuanto su entorno especialmente en una sociedad que era limitante para desarrollar y ampliar su conocimiento artístico mediante las obras elegidas se pudo buscar las significaciones de los signos ya sea el tiempo, el amor o la angustia generan en su público una interpretación mediática e incluso criticada y efectivamente logra plasmar su forma de ver el mundo adicionando el factor de sus sueños influenciaban la forma de crear su arte que en sus cuadros es acompañado de una perspectiva, este uso de figuras pertenece al movimiento surrealista del autor de un mundo onírico que pretende como se mencionó anteriormente estar desligado de la realidad, su diseño imaginario extenso expresar sin restricciones haciéndonos cuestionar el porqué de cada elemento presente, de ahí el éxito de Dalí.
Dalí, S. (1931). La persistencia de la memoria. [ Figura 1]. Museum of Modern Art New York. https://cutt.ly/FCsOJiC
Dalí, S. (1946). La tentación de San Antonio. [ Figura 2]. Les Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique. https://cutt.ly/pCsPyax
Dalí, S. (1921). Hombre que sostiene a un bebé como si él estuviera bebiendo de una botella. [ Figura 3]. Wikioo. https://cutt.ly/VCsmjsc
Calvo, M. (2016). Salvador Dalí España, 1904-1989. Historia Arte. Recuperado 11 de abril de 2022: https://cutt.ly/JCsUNhQ
Canoa, J. (1992). Lectura de signos en tres sombreros de copa de M. Mihura (aplicación del concepto de interpretante). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Universidad Autónoma de Barcelona. Recuperado 11 de abril de 2022: https://cutt.ly/ACsUcBw
Delgado, D. (2019). Los cuadros más famosos de Salvador Dalí. Muy Interesante. Recuperado 1 marzo de 2022: https://cutt.ly/OCsIhue
Everaert-Desmet, N. (2004). La semiótica de Peirce. Universidad Saint-Louis, Bruselas. Recuperado de 8 de diciembre 2021: https://cutt.ly/ECsISX7
Pierce, C. S. (2015). La ciencia de la semiótica. Ediciones Nueva Visión. (Trabajo original publicado en 1974). Recuperado 15 de febrero de 2022: https://cutt.ly/SCsUwby
Vidales, C. E. (2008, 10 octubre). La relación entre la semiótica y los estudios de la comunicación: un diálogo por construir. Scielo. Recuperado 7 de marzo de 2022: https://cutt.ly/xCsY9QI
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